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Sabado, 20 de Abril de 2019

¿Estás triste? ¿O estás deprimido?

    

La tristeza es un acompañante normal en todas las etapas de la vida. En algunos casos es temida, en otras es una indeseable compañera, en variadas ocasiones es una compañera inestimable, pero siempre será reconocible como una acompañante ineludible cuando las condiciones nos llevan a despertarla.

¿Para qué sirve la tristeza?

La tristeza es una extensión de la estrategia que desarrollaron los animales de disminuir el metabolismo corporal cuando había escasez de alimentos, demasiado frío o condiciones extremas variadas que requerían que el cuerpo bajara su nivel de actividad para privilegiar la supervivencia. Los seres humanos también usamos esa estrategia y por eso nuestra mente funciona más lento y con un nivel bajo de diversidad e intensidad emocional cuando las condiciones ambientales nos amenazan.

También usamos la tristeza para aceptar lo que se nos ha ido de nuestro lado, así aprendemos a aceptar que esa situación, persona o cosa no seguirá con nosotros en el futuro. La sana aceptación, renuncia y adaptación a la pérdida es una función adaptativa y sana de la tristeza.

Esta emoción ayuda a llamar la atención de quienes nos quieren para que se preocupen por nosotros, nos cuiden y nos expresen más amor en esos días. La tristeza se convierte en un faro que favorece la atención y el cuidado, nos une, nos acerca y hace que los demás sean más pacientes y amorosos con nosotros.

La tristeza que se expresa en los grupos que han sufrido algún evento traumático o doloroso sirve para unir a las personas, para obviar las diferencias y para acceder al apoyo que podemos darnos mutuamente con el fin de superar la dificultad.

La tristeza nos permite buscar información más sana para resolver las dificultades de la vida y nos hace sentir más sabios, profundos y trascendentes en el momento del análisis.

La tristeza es una amiga que nos ayuda a superar situaciones difíciles y que puede enseñarnos algo con profundidad, a la usanza de los mejores maestros.

Con frecuencia la tristeza dura desde unos minutos hasta unas semanas, dependiendo del nivel de importancia que el acontecimiento tenga en nuestra vida. Las personas sienten que la tristeza llega, se profundiza en intensidad, pero que va mejorando con los días, el nivel se va estabilizando y se va sintiendo mejoría en la medida en la que va pasando el tiempo, se van instalando correctivos o modificaciones en la vida y se exploran otras posibilidades para recuperar el bienestar y la

estabilidad emocional. Cuando salimos de ella nos sentimos más sabios, más fortalecidos, más trascendentes.

¿Y entonces, cuándo se convierte en depresión?

 

La depresión es otra cosa. Otra, completamente distinta.

La depresión se puede describir como una tristeza que se va profundizando cada día más hasta convertirse en un peso que roba la energía para disfrutar y que lentamente va consumiendo los recursos de la persona para hacerle frente hasta que es doloroso vivir. Después de dos semanas continuas en las que se siente que cada vez hay más intensidad de esa emoción negativa que es , día tras día, menos parecida a la tristeza, mayor pérdida de control y más desesperanza, es que se puede sospechar que se está deprimido. En efecto, la depresión nace como si fuera una tristeza pero rápidamente la persona percibe que pierde el control de esa profunda emoción. La sensación de desolación crece cada día, aparece la debilidad física, las cosas que se disfrutaban ya no son atractivas, se deterioran la memoria y la atención, el sueño se ve alterado, la alimentación también, aparece una necesidad de volver a restablecerse a toda costa, hay irritación con los demás y con uno mismo no explicable, y aparecen ideas pesimistas, negativas, llenas de desesperanza y de frustración. A veces, aparece el deseo de terminar con el sufrimiento a través de la muerte.

Los psicólogos sabemos cuánto sufren las personas que tienen depresión y qué poco ayudan los demás cuando le dicen a la persona que la sufre: "póngale motivación, mire que usted es un privilegiado, cuántas personas quisieran tener lo que usted tiene en la vida, ponga de su parte, levántese de ahí y vuelva a ser el mismo". Además están los que comercian con las modas del pensamiento positivo y del "todo se puede mientras se tenga motivación". Las personas que tienen depresión además se sienten culpables porque le ponen mucha motivación y ganas de que las cosas funcionen bien pero algo no los deja mejorar, y se sienten como si tuvieran algo malo, como que dentro de sí hay una certeza de estar en una condición especial que no se parece a la de los demás.

Quien tenga depresión necesita psicoterapia y, en algunos casos, medicamentos. A veces la depresión se va por sí sola, pero si la persona no aprende cómo hacer para resolverla de una forma más sana, existe una alta probabilidad de que vuelva a aparecer, y esta vez, con mayor intensidad.

Por usted, por la gente que ama, por su futuro, si se siente deprimido, busque ayuda de un psiquiatra y de un psicólogo experto en psicología clínica. Vuelva a ser usted mismo.

 

Diego Castrillón, Ph. D., Magister y especialista en Psicología Clínica Profesional especializado en el Hospital Mental de Antioquia.